
Sobre mí
Estudié Psicología en la Universidad de Costa Rica y cuento con formación en clínica psicoanalítica. Mi trabajo consiste en abrir un espacio donde cada persona pueda empezar a hablar, a encontrarse con lo que le pasa, con lo que duele, con lo que se repite, con lo que aún no ha podido ser dicho. Un tiempo y un lugar para ir armando una realidad distinta y una forma de vivir más pacífica.
Además, brindo capacitaciones, charlas y talleres diseñados para distintos públicos: desde encuentros técnicos y especializados, hasta experiencias participativas y vivenciales que fomentan reflexión, intercambio y aprendizaje.
¿Por qué ejerzo esta profesión?
Me gusta el trabajo terapéutico. Para mí se trata de dedicarle un espacio a un ser humano donde todo lo demás queda afuera — sin apuro, sin otro lugar adonde ir. Solo eso: la persona enfrente, lo que trae, lo que narra, lo que todavía no sabe cómo decir. Hay algo en ir armando una relación de a poco, con cuidado, que hace posible que algo se mueva — que la persona pueda dirigirse a vivir con menos angustia, con más liviandad.
El grupo tiene otra textura. Llegar y sentir ese encuentro que se va armando entre todas las personas — las palabras, los gestos, las miradas, las risas, los acuerdos y los desacuerdos. Algo que no estaba antes de que nos juntáramos y que aparece justo ahí. Esa energía colectiva que, cuando fluye, tiene una fuerza particular.
Elegí esta profesión porque creo en eso: en que es posible, con tiempo y con acompañamiento, ir creando una buena vida.